Universidad de La Frontera y Reserva La Fusta sellan alianza para recuperar más de 2 mil hectáreas de bosque nativo quemado

En el año 2002 un mega incendio de los Mallines del Lolca, que afectó al Parque Nacional Conguillio de La Araucanía, consumió unas 4.800 hectáreas, incluidas grandes superficies de bosques de araucaria y araucaria-lenga.

También, impactó a otros predios colindantes, como La Fusta, en donde unas 2.300 hectáreas fueron consumidas por las llamas. Esto significó perder aproximadamente el 25% de la extensión total de lo que hoy es una reserva forestal, creada con fines de conservación, incluyendo la restauración y rehabilitación del área quemada.

Un propósito de largo plazo, al cual se suma hoy la Universidad de la Frontera tras la reciente firma de un convenio de colaboración. El fin de esta alianza es sumar fuerzas en la tarea de restaurar el ecosistema dañado y promover la conservación de las especies autóctonas.

Esta colaboración es coordinada por una comisión encabezada por el Dr. Ricardo González, académico y director del Departamento de Ciencias Forestales de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Medioambiente de UFRO, y Cristián Wagner Mayr-Melnhof, representante de La Fusta.

Ambos han sido los responsables de desarrollar y dar seguimiento a un plan de trabajo anual que tuvo su primera acción formal a fines de julio con el seminario “Experiencias en restauración y manejo de bosques en La Araucanía”, donde se compartió información sobre el trabajo llevado a cabo por UFRO en la conservación y restauración de ecosistemas en la región.

«La alianza entre nuestra institución y la Reserva La Fusta permitirá llevar a cabo acciones coordinadas para la rehabilitación de las áreas afectadas. Implementaremos estrategias de reforestación, incluyendo la plantación de especies nativas y la protección de los renovales (brotes) existentes. Adicionalmente, llevaremos a cabo investigaciones científicas para monitorear el desarrollo de la vegetación y evaluar el impacto de las intervenciones realizadas», explica el Dr. Ricardo González de la Universidad de la Frontera.

UFRO posee experiencia en este ámbito con casos destacados como el de la restauración post-incendio en la Reserva Nacional China Muerta, donde se ha buscado la recuperación de Araucarias tras un incendio catastrófico en 2015 en el que se perdieron unas 6 mil hectárea. La Universidad de La Frontera también administra el Parque Rucamanque, el relicto de bosque nativo primario mejor conservado en el valle central de Chile, que posee robles de más de 450 años.

Por su parte, desde La Fusta, su representante Cristián Wagner Mayr-Melnhof, precisa que el acuerdo celebrado entre la UFRO y Reserva La Fusta “permite trabajar colaborativamente con los distintos cuerpos científicos y académicos de la universidad, en beneficio de la recuperación de las áreas quemadas y lograr el paulatino repoblamiento del bosque nativo. Es un proyecto ambicioso, pero estamos seguros de que, con la colaboración de la universidad podremos avanzar en forma sostenida en lograr el objetivo final”.

Próximos pasos

El trabajo conjunto permitirá, además, convertir a La Fusta en un lugar de intercambio de conocimientos para la preservación de la biodiversidad, colaborar con la comunidad local y salvaguardar espacios dentro de la reserva.

Así, será también un laboratorio natural para prácticas e investigación en temas de conservación y preservación de la naturaleza para estudiantes de la carrera de Ingeniería en Recursos Naturales de la Universidad de La Frontera. “Por ejemplo, en la actualidad estudiantes de postgrado (doctorado y magíster) involucrados en un proyecto sobre glaciares de montaña, dirigido por el profesor Marcelo Somos, ya han estado instalando sensores de clima y tomando muestras de datos relacionados con presencia de nieve y glaciares en alta montaña de la Fusta. Este es solo uno de los distintos ámbitos que trabajaremos”, describe el Dr. Ricardo González.

A su vez, se buscará investigar la reintroducción del Ciprés de la Cordillera, una especie catalogada en la categoría NT, es decir “casi amenazada” a nivel nacional, como consta en el Decreto Supremo Nº 42/2011 del Ministerio del Medio Ambiente. Este árbol es de suma importancia ecológica, merced a su adaptabilidad a condiciones extremas de clima en un contexto de cambio climático.

“La colaboración para la recuperación de bosque nativo quemado demuestra nuestro compromiso con la preservación del medio ambiente y la biodiversidad. Esta iniciativa no solo promueve la restauración ecológica, sino que también ejemplifica el papel fundamental que como única casa de estudios estatal en La Araucanía podemos desempeñar en la búsqueda de soluciones sostenibles para los desafíos medioambientales actuales”, concluye el rector de UFRO, Eduardo Hebel.

Chile

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